Hoy más que nunca, el foco de atención está completamente dirigido a la “sustancia verde” que ha contribuido a revolucionar la idea de lo ilegal. Hablamos del cáñamo sativa y de todo lo que es posible obtener de sus innumerables propiedades. El mercado está en continua evolución y los productos obtenidos de la planta de cannabis son la demostración de que algo ha cambiado en nuestra era.
En artículos anteriores, habíamos descrito minuciosamente qué beneficios se pueden obtener del uso de todos los componentes del cáñamo. En particular, nos habíamos centrado en el aceite y la tintura de CBD.
Hoy, en cambio, nos gustaría analizar las analogías y diferencias entre el aceite de CBD natural y el aceite producido con cristales de CBD, y profundizar en la metodología empleada para obtener ambos.

¿Qué son los cristales de CBD?
Como sabemos, el CBD es una sustancia contenida en el cannabis y hoy en día se presenta en diversas formas, incluidos los cristales de CBD. En este punto, es oportuno aclarar cómo se lleva a cabo el proceso de extracción y procesamiento de los cristales. En primer lugar, quienes producen cristales de CBD, de manera análoga a quienes producen aceite de CBD natural, extraen la mejor materia vegetal de las plantas de cáñamo. La diferencia entre los dos compuestos es, sin embargo, sustancial y reside en el propio proceso de extracción.
De hecho, mientras que en la producción del aceite natural de CBD, los productores extraen todo el fitocomplejo del Cannabis (que contiene sustancias no psicoactivas como CBG, CBC, CBN, TERPENOIDES Y AMINOÁCIDOS), los productores de cristales tienden a eliminar todas las sustancias beneficiosas asociadas a la planta, extrayendo solo CBD. Esta selección por parte de los productores de cristales está estrechamente relacionada con su anticuado proceso de producción que emplea solo CBD puro. Y hasta aquí todo normal, si no fuera porque la sociedad moderna tiende a tener un fuerte prejuicio, a saber, que la eficacia y la calidad de un producto se miden en relación con su pureza. Hablamos de prejuicio, ya que la pureza no siempre es sinónimo de calidad cuando se trata de compuestos naturales. Basta pensar en el comercial azúcar blanco, el cual, aunque es más refinado, contiene sacarosa pura, mientras que el azúcar de caña, ciertamente menos procesado, contiene más minerales gracias a la intervención de una sustancia denominada melaza junto con otros compuestos.
Tomando en consideración esta creencia del consumidor, los distribuidores a menudo, para aumentar el valor de CBD en el aceite, añaden cristales de CBD dentro de la mezcla natural.
El aceite de CBD natural y su efecto séquito

A diferencia del aceite producido con cristales, el aceite de CBD natural contiene todo el fitocomplejo del cáñamo, el cual es responsable de la combinación y acción sinérgica entre el CBD y los terpenoides, llamada efecto séquito (entourage), es decir, la acción antiinflamatoria y analgésica que se desencadena tras la ingesta de estos elementos.
El efecto séquito, así definido y promovido por Wagner y Ulrich-Mertesenih, sigue cuatro mecanismos, distribuidos en diferentes niveles de beneficio: 1. Capacidad de influir en diferentes zonas del organismo; 2. Capacidad de favorecer la absorción de los principios activos; 3. Capacidad de superar la defensa desplegada por las bacterias; 4. Capacidad de minimizar los efectos secundarios.
¿Cómo saber si el aceite de CBD es natural o producido con cristales de CBD?

Cuando hablamos del aceite y la tintura naturales de CBD, debemos subrayar que en ambos casos se trata del extracto de la planta de cáñamo. El extracto en su forma pura contiene más del 20% de CBD (sustancia no psicoactiva del cáñamo), pero el límite de THC (sustancia psicoactiva del cáñamo) está muy por encima del límite legal de la mayoría de los estados europeos (Italia: 0,2-0,6%, Alemania: 0,2%, Austria: 0,3%).
Para reducir la concentración de THC (este proceso, en consecuencia, también reduce la concentración de CBD), los productores diluyen el extracto de cáñamo con alcohol (en el caso de la tintura natural de CBD) y con aceite alimentario (en el caso del aceite de CBD natural).
Al límite legal italiano de 0,2%-0,6% de THC corresponde una concentración de máx. 6-8% de CBD.
Por lo tanto, si el valor de CBD para el aceite o la tintura distribuida en Europa supera el 8%, se deduce que el contenido de CBD ha sido aumentado y potenciado con CBD puro, es decir, con cristales de CBD. Por el contrario, si la tintura o el aceite han sido extraídos de manera totalmente natural, el CBD no puede tener un valor más alto, ya que el THC es inferior al 0,2-0,6%.
En resumen:
1. El aceite de CBD natural sin adición de cristales desencadena el fenómeno del séquito (entourage); a la inversa, el que contiene cristales no lo hace.
2. El CBD tiene una acción más incisiva y beneficiosa en el cuerpo cuando se combina con otros compuestos naturales del cáñamo (aceite de CBD natural sin cristales) y no en su forma pura (cristales de CBD o aceite de CBD con adición de cristales).
3. Un estudio realizado por científicos israelíes ha demostrado que “probablemente los otros compuestos del extracto (de la planta de cáñamo) actúan sinérgicamente con el CBD, ofreciendo una acción antiinflamatoria mayor, capaz de contribuir a superar también la acción ‘dosis-respuesta’ del CBD puro”.
4. Al aceite y a la tintura producidos de forma natural no se les añade ni se les quita ninguna de las sustancias naturales y beneficiosas de la planta. Si el valor de CBD supera el 6-8%, se trata de aceite/tintura producidos con cristales de CBD.
Dicho esto y analizados los aspectos más destacados, ¡la elección es vuestra!